
En el marco del Mes de la Mujer, Fundación Kodea conformó la primera comunidad activa de Chile para el empoderamiento digital femenino (EDF) y lanzó el Índice de Empoderamiento Digital Femenido (IEDF) -instrumento que mide la relación de las mujeres con la tecnología- con el fin de aportar a las metas comprometidas en el ODS 5 de equidad de género, aunando esfuerzos para potenciar el uso de la tecnología instrumental, en particular de las tecnologías digitales
Son más de 190 mujeres que viven a lo largo de Chile y también otras que están ejerciendo labores fuera del país de diversos ecosistemas: mundo social y público, empresarias, emprendedoras, deportistas, artistas, académicas, ejecutivas, medios de comunicación y activistas de todas las edades. Entre ellas están Alejandra Mustakis, Matilde Burgos, Florencia Attademo, Carolina Goic, Carola Muñoz, Jane Morgan, Elisa Torres, Macarena Salosny, Susana Claro, María Jimena Pereyra, Nicole Verdugo, Ana Serres (Pilo), Melina Montes, entre otras.
El EDF es la confianza de las mujeres en sus capacidades digitales y la resiliencia que demuestra en el uso de tecnología, para aprovechar las oportunidades que ésta ofrece, posibilitando su proyección política, económica y social, además de mejorar su calidad de vida, trayectoria laboral y facilitar el ejercicio de sus derechos ciudadanos. Permite el acceso a información, ideas, conocimientos, comunidades; a servicios financieros, educación en línea, telemedicina, oportunidades laborales de calidad, entre muchos otros beneficios. Esto conduce a una mayor autonomía y es un elemento crucial para el crecimiento económico y el desarrollo de las sociedades. Hoy puede medirse, respondiendo un breve un test en www.empoderamientodigital.cl
Según Mónica Retamal, Directora Ejecutiva de Fundación Kodea, hoy es clave avanzar para asegurar a las sociedades crecimiento, igualdad y sostenibilidad. “Las mujeres debemos involucrarnos porque la tecnología está jugando un rol clave en todas las dimensiones, pero hay dos puntos claves que hoy debemos relevar con fuerza que son la violencia y la pobreza digital. Hoy estamos viendo cómo la violencia digital empuja a muchas adolescentes a pensamientos suicidas y va en aumento según la ONU. Y, por otro lado, tenemos todo lo relacionado con equidad de oportunidades y empoderamiento económico en donde tenemos una enorme brecha de género en tecnología, especialmente en territorios rurales”.
La brecha digital de género no es homogénea, sino que interseccional, y afecta en mayor medida a las mujeres pobres, indígenas, afrodescendientes y rurales. «Las nuevas tecnologías son sin duda una herramienta que empodera a las mujeres y ayuda a ir rompiendo las inequidades. ¿Cómo? Abriendo más y mejores oportunidades, tanto en lo personal como en el mundo laboral, y muy especialmente en el caso de los emprendimientos. Hoy vemos que aún persisten brechas con respecto a los hombres en su uso, pero estas tecnologías están disponibles para todos y depende de nosotras abrazarlas. Invitamos a las mujeres a aprender cada día más sobre lo que las tecnologías les ofrecen para desplegar todo su potencial», explicó Alejandra Garcés, Directora de BHP Foundation.
Por qué es importante desarrollar habilidades digitales
Según manifiesta Kodea, la participación activa de las mujeres en la esfera digital posibilita la reducción de la brecha de género, pero si las mujeres no acceden a sus beneficios ni son partícipes de su creación, la brecha se hará más profunda y de acuerdo a la evidencia recopilada por la fundación en estudios nacionales internacionales, la brecha se manifiesta de diversos ámbitos.
En educación, los estudiantes creen en los estereotipos desde 3° básico y a partir de 6° básico, las niñas pierden el interés en las Ciencias de la Computación. A nivel mundial sólo el 35% de los estudiantes universitarios STEM del mundo son mujeres y en Chile un 22% de las personas tituladas en carreras tecnológicas son mujeres.
En la industria tecnológica, el 78% de hombres está liderando el desarrollo de inteligencia artificial y algoritmos y sistemas como Siri y Alexa, refuerzan el rol asistencialista otorgado a lo femenino. Está comprobado que las empresas tecnológicas con diversidad de género tienen mejor experiencia de usuario y mayores ganancias.
En tanto en el mundo del microemprendimiento, en Latinoamérica existe una sobrerrepresentación de mujeres en emprendimientos de subsistencia, que tienen un bajo uso en tecnologías digitales para potenciar sus negocios. En Chile, sólo un 23% de las emprendedoras declaran utilizar las TICs para la promoción y difusión de su negocio.























