
Un terremoto despertó a más de 13 millones de chilenos a las 3:34 horas de la madrugada un 27 de febrero de 2010.
Conocido como «27F», se trata del segundo cataclismo más fuerte registrado en Chile, después del megaterremoto de 1960; y el octavo más violento registrado en el mundo.
El epicentro se ubicó bajo las costas de la región del Ñuble (antiguamente región del Bio Bio). Específicamente 150 kilómetros al noroeste de Concepción y 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes.
El terremoto tuvo una duración de casi cinco minutos y fue percibido en gran parte del cono Sur, incluyendo la ciudad de Buenos Aires y Sao Paulo.
Las regiones afectadas fueron las de Valparaíso, Metropolitana, O´Higgins, Maule, Ñuble, Bio Bío, La Araucanía y Los Ríos. En ellas se acumula más del 80% de la población chilena.
Entre el sismo y el posterior tsunami, 524 personas fallecieron, 500 mil viviendas se vieron dañadas y casi dos millones de personas quedaron damnificadas.
El maremoto, que llegó solo minutos después del terremoto, arribó a las costas del Chile continental y en el Archipiélago de Juan Fernández. Allí, no se sintió el sismo pero destruyó gran parte de la villa San Juan Bautista.
Las costas de Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Panamá, Honduras, Nicaragua, Honduras, Hawái, Nueva Zelanda y la Polinesia Francesa, también vieron llegar las olas producto del cataclismo.























